Noche destetada, niña despintada de azules,
yo no sé si tuve úteros de paredes blancas.
Virgen desahuciada llora por caminos de barro,
me baila tu paso y que lleves ropa mojada.
Tengo la coartada para encarcelar toda duda,
que nunca haya mucha carne para darle pomada.
Tengo los bolsillos tan llenos de cigarrillos que no me cabe la necesidad,
tengo la cabeza con tantos grillos que cuando quiera puedo echar a volar.
Y de dónde salen siempre tantos corazones rotos,
si en lugar de tanta muchedumbre somos una flor,
que la luna está cansada de ser el amor de todos,
el que quiera carne que se queme y que regale un sol.
Tengo un lecho de amapolas
que es como estar desnudo en el mar,
y un universo de olas,
que garantizan que mi corazón no pase más una noche a solas.
Tengo un cielo de las sobras
de despertar desnudo en el mar,
y el corazón sigue en obras
con los pilares en reconstrucciòn cada vez que tu los mojas.
La lluvia dorada es para tu cara las nubes,
que nunca se nuble el brillo de tu mirada,
ya tengo saciada para algunos días la lumbre,
si puedo acostarme sobre la miel de tu espalda.
Tengo los bolsillos tan llenos de cigarrillos que no me cabe tu necesidad,
tengo la cabeza con tantos nidos que cuando quiera puedo echar a volar.
Canción del compositor y cantante gaditano Carlos Chaouen, estraída de su cuarto disco de estudio titulado Totem y publicado en el año 2005.
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