Hace algunos años,
en un pueblo donde aprendí a mentir,
con su iglesia y sus rebaños,
su placita y sus viejas con mandil,
yo iba desarmado,
sin saber lo que cuesta ser feliz,
tu ibas a mi lado,
hacía frío esa noche en el cine Abril.
Yo llevaba granos,
tu por primera vez los labios con carmín,
yo tan despistado,
y tu que nunca parabas de reir,
recuerdo aquel verano,
al final nos dejó su cicatriz,
tu hablabas con los gatos,
y escribías poemas en el tejado.
Y si se apagan las luces,
si se enfrían las manos.
Cuentamé al oido,
el argumento del amanecer,
que los protagonistas
de la pantalla no nos pueden ver,
y ahora que estamos solos
vamos a interpretar nuestro papel,
que se acerca el otoño
y en Madrid las estrellas no se ven.
Tu volabas alto,
llevabas puesto perfume de mujer,
yo estaba callado
como un soldado el primer día de cuartel,
tu querías el mundo,
para mi el mundo terminaba en tus pies,
quedarme mirando
si escribías poemas en el tejado.
Y si se apagan las luces,
si se enfrían las manos,
tu bésame,
cuando se apaguen las luces
ya no hay nada que temer,
tu bésame
cuando se apaguen las luces.
Después de algunos años,
cuando volví a aquel pueblo descubrí
donde nace el desengaño
y que habían cerrado el cine Abril,
y pregunté en las calles:
¿dónde está aquella chica del carmín
que hablaba con los gatos
y escribía poemas en el tejado?
Se acabó esta historia
sin encontrar un pasado que perdí,
si la hubiera visto
no le habría sabido qué decir,
quizás: ¿cómo te encuentras?,
¡cuanto tiempo!, ¿te acuerdas de mi?,
te invito a tomar algo,
¿aún escribes poemas en el tejado?
Y si se apagan las luces,
si se enfrían las manos,
tú bésame,
cuando se apaguen las luces
ya no hay nada que temer,
tú bésame
cuando se apaguen las luces.
Canción del compositor y cantante Luis Ramiro no publicada en ningún disco de estudio pero integrante de la maqueta Triste Feliz cantada con la colaboración de Conchita.
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