jueves, 17 de septiembre de 2009

La antesala del dolor.

La Venus del espejo conserva su pasado en un bote de pastillas,
colecciona eslabones de cadenas con las que ató su corazón,
navajeros y contrabandistas la amaron mucho antes que yo,
por eso sé que sus caricias son la antesala del dolor.

El hombre de las cavernas me ha llamado para contarme sus penas,
con sus palos y sus piedras aún no sabe que ha inventado el rock and roll,
sólo piensa en pagar sus deudas y ponerse pronto en paz con Dios,
pero antes se dará una vuelta por la antesala del dolor.

Dile adiós a la tristeza,
hay un bar que nunca cierra es la antesala del dolor.
Dile adiós a la tristeza,
el techo está lleno de estrellas en la antesala del dolor.

El pensador de Rodin se ha levantado harto de no hallar respuestas,
lleva siglos esperando el momento justo de entrar en acción,
nada bueno ronda en su cabeza desde que alguien le contó
a qué sabe la ginebra en la antesala del dolor.

Dile adiós a la tristeza,
hay un bar que nunca cierra es la antesala del dolor.
Dile adiós a la tristeza,
el techo está lleno de estrellas en la antesala del dolor.


Canción del compositor granadino José Ignacio Lapido salida del álbum En otro tiempo, en otro lugar publicado en el año 2005.

No hay comentarios:

Publicar un comentario