miércoles, 16 de septiembre de 2009

Tuve que correr.

Tuve que correr, cuando la vida dijo: "ve".
No hubo manera de pararme.
Correr que fue volar,
beber de un sólo trago todo el mar,
y no sació mi sed el agua.
Tomé el sendero sin saber
que me alejaba para no volver.

Dulce como miel,
probar el roce de su piel,
ella en el suelo y yo en el aire.
Dulce pero cruel,
lleno mi mundo de papel
jamás pensé que llegaría a helarme.

Que perdería el calor,
y con el tiempo, la razón.
En el camino tropecé,
con esa piedra desde la que arranqué.

Tomé el sendero sin saber
que me alejaba para no volver.
En el camino encontré
lo que jamás pensé tener.

Tuve que correr,
cuando en el viento pude oir,
que igual que vine habría de marcharme.
Que como vine habría de marcharme.


Canción de Nacho Béjar y Antonio Vega.

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