martes, 29 de septiembre de 2009

Seré.

Toma la luna un matiz cuando te busco a oscuras,
una serpiente pregunta que dónde guardo mis dudas,
una gaviota me trae dulces de hojaldre azul
y cada mano o sustancia que toco eres tu.

Luciernagas indecentes alumbran la playa,
quizás sean pateras o angelitos de la guarda,
menuda marea que tengo en la espalda,
¡menuda cabeza! ¿quién me la guarda?

Menos mal que tengo la luna prisionera dentro de mi corazón,
por si alguna vez me falta o no tengo fuego poder encenderme con su voz.

Quién eres tu por soñar, espejo de mi niñez,
quién anuda tus deseos, qué dice tu piel,
cuánto fumas por callar, hórreos de imaginación,
cuánto succionas del mundo para poder ser yo.

Las ventanas de tu cara son frutas prohibidas,
quizás el pecado es seguir aún con vida,
menuda insistencia que tengo en la espalda,
1menuda cabeza¿ ¿quién me la guarda?

Seré, quien tira la piedra o enseña la mano,
quien robe canciones para ti,
seré, quién siempre vive en su bosque lejano,
quien busca el mar aquí en Madrid.
Seré, quien te de un beso en la almohada
y luego se vaya a otro jardín,
seré el dividido sujeto que dijo el maestro
que hay que ser para vivir.

Canción del cantautor gaditano Carlos Chaouen, incluida en el álbum de estudio "Maldita" grabado en el año 2000 y cantada a duo con Quique González.

martes, 22 de septiembre de 2009

La luna debajo del brazo.

¿Cuándo vas a venir otra vez por aquí,
cuando gire el poniente en tu pelo?
Tu tenías que hacer lo que había que hacer,
pero el mundo nunca era un pañuelo.

Te vigilé, las horas del viaje más largo,
como si fueras a llevarte la luna debajo del brazo.

Caminando hacia el puerto de Santa María
con tus piernas ardiendo en el salpicadero,
ahora es fácil decirte que no lo sabías,
pero tu te seguías el juego.

Te vigilé, las horas del viaje más largo
como si fueras a llevarte la luna debajo del brazo.

Lo tuvimos tan cerca que nunca lo vimos,
lo perdimos tan fácil que valió la pena,
y ahora quiero llamarte por teléfono,
decirte que aunque no me diera cuenta en aquel momento,
aquello fue importante para mi.

¿Cuándo vas a venir otra vez por aquí?
I´m coming...


Canción inédita de Quique González.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Al mar.

Ya estoy aquí otra vez
en la orillita del mar,
mientras me mojo los pies
he empezado a imaginar,
tú si que debes saber,
¡ay si pudieras hablar!
tienes secretos que sé
nunca los vas a contar.

Guardas los suspiros de corazones rotos,
y todas las miradas de los hombres que se sienten solos.
dejas que la luna por la noche te toque un poco,
con la lucecita que ilumina los sueños locos.

Mi barco es de papel
pero saldré a navegar,
en la isla donde tu estés
allí quiero naufragar,
y que me huela la piel
a roca, espuma y a sal,
dime: ¿qué tengo que hacer
para ser tu capitán?


Canción de Fito y los fitipaldis incluida en el disco "Los sueños locos" publicado en el año 2001.

La espuma de Venus.

En frío, a flor de labio,
boca de cosecha,
senos de clavel,
curvas mieles,
rincones de voces
y cuchillos de saliva.

Nadé, desnudo tu oleaje.
Ahora que el barco se hunde
y sólo tu puedes salvarme,
y dudas de mis dudas,
de mis ritos, de mis ruinas
entre siempre y jamás.

Nadé, desnudo tu oleaje,
la espuma de venus,
la fruta más escasa
que quiso ordeñar
el zahorí buscando agua.

La ficción es y será
mi única realidad.

Artista del pecado,
aprendí de memoria
la geografía de tu centro
de azúcar y de acero.

Espuma de Venus
nadé, desnudo tu oleaje,
perfume inmaterial,
cobijo y principio,
el aullido vertical
como respuesta a tus prodijios.

Con el disfraz sin estrenar
di el salto a lo fugaz,
la ficción es y será
mi única realidad.


Canción del fabuloso grupo zaragozano Heroes del Silencio incluida en el disco "Avalancha".

Amelie.

Yo sólo busco que me tiemblen las piernas,
que seas de esas que nadie recomienda.
Yo sólo busco que nadie lo entienda,
que nos rajen la espalda al pasar,
que nos siga la prensa.

Encendernos con las manos fue más de la cuenta,
y yo que creía que estaba de vuelta.

Aviones a punto de salir,
pasiones de gitanos,
pequeña sonrisa de Amelie
me tienes ganado.

Yo sólo busco que me tiemblen las piernas,
que seas de esas que nadie recomienda,
yo sólo busco que nadie lo entienda,
pero cuando esté roto escuchar
que merece la pena.

Aviones a punto de salir,
pasiones de gitanos,
pequeña sonrisa de Amelie
me tienes calado.


Canción del grupo madrileño Pereza incluida en el álbum "Aviones" publicado en el año 2009 y cantada con la colaboración estelar de Andrés Calamaro.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Palabra por palabra.

Lo sé, lo sé dicen que estoy como una regadera,
el caso es que la noche me confunde
y quiero repoblar con flores todas las aceras.
Lo sé, lo sé quizá no hemos ganado la partida
pero como a nadie le amarga un dulce
le puse azúcar a los golpes que me dio la vida.

Sugiero hacer lo mismo que Amelie le hizo al tendero,
que Peter Pan visite una favela,
que un niño lea cuentos pa dormir a sus abuelos,
sugiero que los viejos vean el video de Pamela,
que los gatos abracen a los perros,
¿por qué no ir a buscar en la piscina una sirena?

Palabra por palabra doy la vuelta al mundo en que vivo,
si te miento es porque te quiero decir la verdad,
en la vida real, tu lo sabes, siempre gana el coyote al correcaminos,
con el mundo al reves quizás hoy haya paz en Bagdad.

Yo quiero que un lunes de estos caiga en domingo,
que Ronaldinho sea presidente,
que los chulos de barrio lloren con el principito,
yo quiero que al que le sobre tiempo me lo preste,
que me hacen falta dos pa hacer un trío,
tu tirale los tejos a la novia de tu jefe.


Canción del compositor y cantante Marwan, incluida en el disco "Trapecista" publicado en 2008.

El viajero.

Se viaja siempre contra tu país,
de ti mismo a un lugar donde ser otro
que ya no te recuerde,
ni quiera regresar.

Pero dónde hay un mundo más allá del pasado,
para escapar de ti.

El que se marcha aprende a olvidar los caminos.
Quien se queda, renuncia a la aventura de irse
y al sueño de volver.

Pero de qué le sirve la distancia
al hombre que no olvida,
el que está condenado a que su rostro
se pueda reflejar a la vez en dos rìos.

Con la tristeza del que se detiene
para dejar pasar de largo sus deseos;
con la esperanza intacta
del que aún
no sabe dónde va ni a quién espera,

me despedí de ti,
bajé a la calle,
puse el pie en una tierra en la que no existías,

donde mi sombra no era el eje de lo oscuro,
donde tus ojos no eran los dueños de la luz.

Nunca he ido más lejos que al dejarte marchar.


Poema de Benjamín Prado extraído del libro Agua pasada.

Me fui volando.

Pronto
cuando no esté
en este lugar
donde nací,
donde no aprendí a vivir
te vas a acordar de mi.

Perdón
si alguna vez
no me di cuenta
y no estabas contenta
tampoco estuve ahí,
no te vi otra vez.

Fui ciego, ciego,
no supe ver
sordomudo y sin aliento
y en el viento me perdí,
me volé,
me fui volando.

Volando...
a donde nunca se vuelve
sin volar,
pero no sé volar,
ni se manejar,
ni me sé controlar...


Canción de Andrés Calamaro y Norberto "Pappo" Napolitano sacada del disco "El salmón".

sábado, 19 de septiembre de 2009

Imitadores de Elvis.

La etiqueta del sueño que se rompió
ponía made in America,
el tipo que me lo vendió
no sabía todas las respuestas.

Quince minutos para dejar huella
como en un casting de telebasura.
Vidas fugaces manchadas de polvo de estrellas,
vidas fugaces de adolescentes que miran la luna.

Carteles de neón estallando en calles desiertas.

"Está bastante bien,
te ves muy sexy,
te proponemos para ser
segundo en un concurso de
imitadores de elvis".

Sobrevolando con un pie en el suelo,
pisando las baldosas rotas del mundo real,
abierto 24 horas para cumplir tus deseos,
agotando entradas para el espectáculo de la vida normal.

Premios de cartón ensayados delante del espejo.


Canción de Pablo Moro sacada del disco que lleva por título "Smoking point" publicado en el 2007.

Soneto a mamá.

No es que no vuelva porque me he olvidado
de tu olor a tomillo y a cocina.
De lejos (dicen) que se ve más claro
que no es igual quién anda y quién camina.

Y supe que el amor tiene ojos verdes,
que cuatro palos tiene la baraja,
que nunca vuelve aquello que se pierde
y la marea sube y luego baja.

Supe que lo sencillo no es lo necio,
que no hay que confundir valor y precio,
y un manjar puede ser cualquier bocado

si el horizonte es luz y el rumbo un beso.
No es que no vuelva por que me he olvidado;
es que perdí el camino de regreso...

Mamá...


Canción de Joan Manuel Serrat extraída del disco de nombre homónimo: (Joan Manuel Serrat)publicado en el año 1974.

Esta boca es mía.

Más vale que no tengas que elegir
entre el olvido y la memoria,
entre la nieve y el sudor.
Será mejor que aprendas a vivir
sobre la linea divisoria
que va del tedio a la pasión.

No dejes que te impidan galopar
ni los ladridos de los perros,
ni la quijada de Caín,
que no te de el insomnio por contar
las gaviotas del destierro,
las amapolas ded París.

Te engañas si me quieres confundir
esta canción desesperada,
no tiene orgullo, ni moral.
Se trata sólo de poder dormir
sin discutir con la almohada
dónde está el bien, dónde está el mal.

La guerra que se acerca estallará
mañana lunes por la tarde,
y tu en el cine sin saber
quién es el malo mientras la ciudad
se llena de arboles que arden
y el cielo aprende a envejecer.

Y sal ahí,
a defender el pan
y la alegría
y sal ahí
para que sepan
que esta boca es mía.


Canción de Joaquín Sabina y Pancho Varona salida del disco "Esta boca es mía" publicado en el año 1994.

Masticando silencio.

Si endenantes que llegue la noche no para esta lluvia,
se me cruza que no hay más rimedio que estarnos paraos.
No será buen refugio estos cardos, ni esta cinacina,
pero pior es andar tranco y tranco sin rumbo fijao.

Amontone nomás su osamenta sobre alguna mata,
pa´ ir juntando resuello, descanso y un poco e´ calor,
que endemientras yo iré echando un poco de cebo en las ramas,
pueda ser que al reparo del lienzo se avive un tizón.

Pa´que pensar que el lucero trae un sol,
pa´que soñar si despierto veo mejor,
pa´que me sirven los recuerdos de otros tiempos
si hoy masticamos silencio mi perro y yo.

Si endenantes que llegue la noche no para esta lluvia,
vamo a andar tiritando tupido de puro mojaos,
sabrá Dios si la lluvia es regalo pa´l que tiene techo,
o disgracia y castigo del cielo pa´l desamparao.

Por la gracia de naide y de todos se nos parte el cuero,
no hay pacencia que aguante más tiempo que la eternidad,
por el mismo camino de siempre me voy y me vuelvo,
sin más rumbo, ni cielo, ni tiempo que la soledad.

Si endenantes que llegue la noche no para esta lluvia,
se me cruza que no hay mas rimedio que estarnos paraos.


Canción del compositor argentino José Larralde.

jueves, 17 de septiembre de 2009

A París.

París la vie c´est jolie,
París la vie c´est comme ça,
canta una sombra en París,
por las calles de Pigalle.
Rosa de negro perfil,
abren las flores del mal
dejando sobre París
comme un souvenir
de fiebre y coñac.

Cuando la noche convierte
suspiro en serpiente
muerde la manzana.
Bajo la luz de la luna
de amor la cintura
se quema en la llama.
Como usted comprenderá, monsieur,
ritmo de vida infernal:
la espina de esta canción,
con el corazón
a París se irá.

A París,
a París mon coeur s´en va.
A París,
a París j´avais vingt ans.
A París,
a París c´est tout, cést toi.
Al son del acordeón
se abraza el amor
con la soledad.

Allez venez vous Milor,
allez venez vous madame,
ecoutez cette chançon
es primavera en Pigalle.
Y hay que vivir y reir,
y hay que reir y soñar,
que aquí no hay nada mejor
para el corazón
que amar y olvidar.

La vida color de rosa,
el amor de un loco
y una mariposa.
La historia de Theo Sarapo
el oso de trapo
que amaba a una diosa.

No pierda el tiempo en sufrir,
hay que aprender a volar.
Olvide, viva feliz,
que sólo en París
se puede olvidar.


Canción de Carlos Cano, compositor y cantante.

Por eso (kantamelade).

Por que a veces se cruzan dos rios en las noches de Diciembre,
por que no sé de dónde ha salido... toda una vida sin verte,
pide cena para dos.
Fui a donde se envían los desvíos decidido a probar suerte,
por que cuando se juntan dos ríos se hace fuerte la corriente,
te vas hasta luego y yo...

Vivo y por eso me tumbo en las piedras mirándote hasta el mediodía,
si me acompañas no tengo por eso ni hambre, ni frío, ni miedo, ni sueño,
Vivo y por eso tumbada en la hierba mirándome hasta el mediodía,
no tengas si estoy contigo ni hambre, ni frío, ni miedo, ni sueño.

Kantamelade que el camino pasa por Torre,
la de que en el salón había velas para ver,
kantamela del ira, kantamelade tal vez,
kantamelade pasión que estuve bailando ayer yendo hacía tu habitación.

Kantamelade que el camino pasó por Londres,
kanta la del pescador Galileo Galilei,
kanta la de las minas duermo viendo la nieve,
kantaamelade pasión que estuve bailando ayer debajo del edredón.


Canción del grupo Maldita Nerea que forma parte del disco que lleva por título El secreto de las tortugas publicado en el año 2007.

La antesala del dolor.

La Venus del espejo conserva su pasado en un bote de pastillas,
colecciona eslabones de cadenas con las que ató su corazón,
navajeros y contrabandistas la amaron mucho antes que yo,
por eso sé que sus caricias son la antesala del dolor.

El hombre de las cavernas me ha llamado para contarme sus penas,
con sus palos y sus piedras aún no sabe que ha inventado el rock and roll,
sólo piensa en pagar sus deudas y ponerse pronto en paz con Dios,
pero antes se dará una vuelta por la antesala del dolor.

Dile adiós a la tristeza,
hay un bar que nunca cierra es la antesala del dolor.
Dile adiós a la tristeza,
el techo está lleno de estrellas en la antesala del dolor.

El pensador de Rodin se ha levantado harto de no hallar respuestas,
lleva siglos esperando el momento justo de entrar en acción,
nada bueno ronda en su cabeza desde que alguien le contó
a qué sabe la ginebra en la antesala del dolor.

Dile adiós a la tristeza,
hay un bar que nunca cierra es la antesala del dolor.
Dile adiós a la tristeza,
el techo está lleno de estrellas en la antesala del dolor.


Canción del compositor granadino José Ignacio Lapido salida del álbum En otro tiempo, en otro lugar publicado en el año 2005.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Los motivos.

Hay cien motivos más
de los que había ayer,
en el lugar de aquello que perdimos.

Y tu pensabas que no era real,
que estaban escondidos
detrás...

A quién voy a esperar,
a quién voy a querer... igual.

Y tu pensabas que no era real,
que estaban escondidos
detrás...

A quién voy a esperar,
a quién voy a querer... igual.


Canción del compositor y cantante madrileño Quique González extraída de su quinto álbum La noche americana publicado en el año 2005.

Peleando a la contra.

No era capaz de abrir los ojos,
bajé la Gran Vía vacía,
calculé que como poco
ya llevaba un par de días sin dormir.

Como si me hubiera pasado un tren por encima,
como si me hubieran dado una paliza,
no paren el combate todavía
y cuenten hasta diez.

Dicen que al final me salvaré,
nunca hay demasiado que perder, y tu lo sabes bien...

Atribulados, como perros de lluvia,
que se duermen al piano de Tom Waits,
es impensable que me cruce a Susan Sarandon,
subiendo la escalera de este hotel.

Besé la lona en el segundo round
y sigo en el taller.

Dicen que al final resistiré,
nunca hay demasiado que perder, y tu lo sabes bien...

Canción inédita del cantautor Quique González.

Tuve que correr.

Tuve que correr, cuando la vida dijo: "ve".
No hubo manera de pararme.
Correr que fue volar,
beber de un sólo trago todo el mar,
y no sació mi sed el agua.
Tomé el sendero sin saber
que me alejaba para no volver.

Dulce como miel,
probar el roce de su piel,
ella en el suelo y yo en el aire.
Dulce pero cruel,
lleno mi mundo de papel
jamás pensé que llegaría a helarme.

Que perdería el calor,
y con el tiempo, la razón.
En el camino tropecé,
con esa piedra desde la que arranqué.

Tomé el sendero sin saber
que me alejaba para no volver.
En el camino encontré
lo que jamás pensé tener.

Tuve que correr,
cuando en el viento pude oir,
que igual que vine habría de marcharme.
Que como vine habría de marcharme.


Canción de Nacho Béjar y Antonio Vega.

martes, 15 de septiembre de 2009

No me nombres.

Ahora que parece que para siempre no dura tanto,
que nunca, que toda la vida de repente, es un rato digo,
ahora igual que antes puedes para siempre,
odiarme... por un rato.

O puedes para toda la vida olvidar que también hubo alegrías,
pero si prefieres quedarte con años que olvidaste,
entonces... voy a pedirte no me nombres,
para siempre, no me nombres, por ese rato... que es toda la vida.

Lo mejor lo voy a seguir dando, te estoy cuidando para siempre de mi,
de que no, no me nombres por favor.
Puedes olvidarme para toda la vida, olvidar que también hubo alegrías,
pero si prefieres quedarte con años que olvidaste,
entonces voy a pedirte que no me nombres.

O puedes para toda la vida olvidar que también hubo alegrías,
pero si prefieres quedarte con años que olvidaste
entonces... voy a pedirte no me nombres,
para siempre no me nombres,
para ese rato que es toda la vida.


Canción de los compositores argentinos Andrés Calamaro, Javier Calamaroy Marcelo "el cuino" Scornik integrada en el álbum grabado en vivo titulado "El regreso" de Andrés Calamaro publicado en el año 2005.

Rompeolas.

Llévame a ver salir el sol desde todos los portales de la luna,
llévame al puerto y al malecón cuando el cielo se nos llene de gaviotas,
alumbrando las calles oscuras, todas las estrellas que hoy durmieron solas
(desde el rompeolas me acuerdo de ti).

Vuelo controlado, colgado del palo de las banderolas.

Y ahora ya no puedo prestarte mi abrigo,
ni quitarte la ropa, ni sudar contigo,
ni perder la calma, ni decirte las cosas
que nunca te he dicho.

y ahora ya no puedo prestarte mis alas,
ni subirte la falda, ni cogerte con vicio,
ahora da lo mismo reirse de todo
que llorar por nada.

Llévame a ver salir el sol cuando enrede los cabellos en tu nuca,
llévame al puerto de náufragos y a los muelles que no escuchan tus preguntas,
desatando pañuelos de bruma,
hace algunas horas que perdí la suma
(desde el rompeolas me alejo de ti).

Vuelo equivocado, tu voz es el viento que rompe las olas.


Canción de Quique González perteneciente al disco Salitre 48 publicado en el año 2001.

Amapola.

Noche destetada, niña despintada de azules,
yo no sé si tuve úteros de paredes blancas.
Virgen desahuciada llora por caminos de barro,
me baila tu paso y que lleves ropa mojada.
Tengo la coartada para encarcelar toda duda,
que nunca haya mucha carne para darle pomada.

Tengo los bolsillos tan llenos de cigarrillos que no me cabe la necesidad,
tengo la cabeza con tantos grillos que cuando quiera puedo echar a volar.

Y de dónde salen siempre tantos corazones rotos,
si en lugar de tanta muchedumbre somos una flor,
que la luna está cansada de ser el amor de todos,
el que quiera carne que se queme y que regale un sol.

Tengo un lecho de amapolas
que es como estar desnudo en el mar,
y un universo de olas,
que garantizan que mi corazón no pase más una noche a solas.
Tengo un cielo de las sobras
de despertar desnudo en el mar,
y el corazón sigue en obras
con los pilares en reconstrucciòn cada vez que tu los mojas.

La lluvia dorada es para tu cara las nubes,
que nunca se nuble el brillo de tu mirada,
ya tengo saciada para algunos días la lumbre,
si puedo acostarme sobre la miel de tu espalda.

Tengo los bolsillos tan llenos de cigarrillos que no me cabe tu necesidad,
tengo la cabeza con tantos nidos que cuando quiera puedo echar a volar.


Canción del compositor y cantante gaditano Carlos Chaouen, estraída de su cuarto disco de estudio titulado Totem y publicado en el año 2005.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Poemas en el tejado.

Hace algunos años,
en un pueblo donde aprendí a mentir,
con su iglesia y sus rebaños,
su placita y sus viejas con mandil,
yo iba desarmado,
sin saber lo que cuesta ser feliz,
tu ibas a mi lado,
hacía frío esa noche en el cine Abril.

Yo llevaba granos,
tu por primera vez los labios con carmín,
yo tan despistado,
y tu que nunca parabas de reir,
recuerdo aquel verano,
al final nos dejó su cicatriz,
tu hablabas con los gatos,
y escribías poemas en el tejado.

Y si se apagan las luces,
si se enfrían las manos.

Cuentamé al oido,
el argumento del amanecer,
que los protagonistas
de la pantalla no nos pueden ver,
y ahora que estamos solos
vamos a interpretar nuestro papel,
que se acerca el otoño
y en Madrid las estrellas no se ven.

Tu volabas alto,
llevabas puesto perfume de mujer,
yo estaba callado
como un soldado el primer día de cuartel,
tu querías el mundo,
para mi el mundo terminaba en tus pies,
quedarme mirando
si escribías poemas en el tejado.

Y si se apagan las luces,
si se enfrían las manos,
tu bésame,
cuando se apaguen las luces
ya no hay nada que temer,
tu bésame
cuando se apaguen las luces.

Después de algunos años,
cuando volví a aquel pueblo descubrí
donde nace el desengaño
y que habían cerrado el cine Abril,
y pregunté en las calles:
¿dónde está aquella chica del carmín
que hablaba con los gatos
y escribía poemas en el tejado?

Se acabó esta historia
sin encontrar un pasado que perdí,
si la hubiera visto
no le habría sabido qué decir,
quizás: ¿cómo te encuentras?,
¡cuanto tiempo!, ¿te acuerdas de mi?,
te invito a tomar algo,
¿aún escribes poemas en el tejado?

Y si se apagan las luces,
si se enfrían las manos,
tú bésame,
cuando se apaguen las luces
ya no hay nada que temer,
tú bésame
cuando se apaguen las luces.


Canción del compositor y cantante Luis Ramiro no publicada en ningún disco de estudio pero integrante de la maqueta Triste Feliz cantada con la colaboración de Conchita.

La ciudad del viento.

Hay una calle que lleva tu nombre en la ciudad del viento,
después de tanto tiempo me harté de esperarte y se cayó el letrero,
fin de temporada para todos los amantes de lo ajeno,
todos los telefonos que esperan tu llamada están ardiendo.

Soy veraneante accidental en la ciudad del viento,
subo la montaña que se oculta tras el vuelo de tu falda,
tengo en la memoria la estructura de los labios incorrectos,
y otra de las formas que aparecen en los mapas que dibujas cuando te desnudas.

En todos los lugares te encuentro,
en todos los lugares me siento un habitante más,
en la ciudad del viento.

Hay una calle que lleva tu nombre pero no me acuerdo,
después de aquel invierno traté de encontrarte en los cafés del puerto,
fin de temporada para los cantantes y los camareros,
doblan las campanas y las caravanas salieron del pueblo.

En todos los lugares te encuentro,
en todos los lugares me siento un habitante más,
en la ciudad del viento.

Canción de Quique González, publicada en el álbum Salitre 48.

Salitre.

Te cariciaba el viento de poniente,
te llevo a la arena bañada en salitre,
te acariciaba un marinero en tierra,
pero esta vez no era yo.

Te conocí en Conil de la Frontera,
nunca es primavera donde tu creciste,
sigues teniendo carita de pena,
pero no me mires con tus ojos tristes.

Oh, bañada en salitre,
flota en la memoria de los dias grises,
oh, fumo en la ventana,
veo tu silueta sobre el arrecife.

Algunas flores crecen en las dunas
suben la marea y se hacen invisibles,
algunas duermen a la luz de la luna
persiguiendo sueños imposibles.

Oh, bañada en salitre,
flota en la memoria de los dias grises,
oh, fumo en la ventana,
veo tu silueta sobre el arrecife.

Y ahora tendré que salir a buscarme
alguien que me arranque de cuajo la pena,
de alguna manera tendré que olvidarte,
tengo que olvidarte de alguna manera.


Canción del compositor y cantante madrileño Quique González sacada del disco Salitre 48 publicado en el año 2001.